He visto la noche aparecer en tus ojos
en la imagen de un sangriento crepúsculo.
He dejado de respirar durante el tiempo
que ha durado tu puesta de sol con miedo.
He pisado por tus campos de amapolas
mientras dormías ausente en tu carcasa.
He empujado y he subido escaleras por ti
a cambio de navegar por tu mente enferma.
He bajado a tus mazmorras a esperar contigo,
a romper contigo las cadenas de tus muñecas.
He estado contigo, cantando dentro de ti,
mientras el resto del mundo desaparecía.
He oído cómo temblabas en las noches,
he sentido tus fantasmas buscándote.
He empezado a dejar el frío dentro de mí,
con tal de que no se helasen tus huesos.
Has cantado conmigo mientras te levantabas,
te has sentado en mis caderas a perdernos.
Hemos construido cabañas seguras tras naufragios,
nos hemos resguardado juntos de la tormenta.
Hemos dejado que el agua nos cale a los dos,
con tal de no mojarnos en soledad.
Y cuando mis ojos se pierden en el atardecer,
cuando me están creciendo amapolas
y me convierto en una crisálida.
Cuando he empezado a recubrir mis dedos de frío,
cuando se ha agotado la fuente de mi calor,
cuando han aparecido fantasmas en mi búsqueda...
Cuando he necesitado que me tapases de la lluvia,
que cantases dentro de mí...
Te has ido, por miedo a perderte.
Y estoy dando paso a la noche.
Espero que no sea larga, que no sea fría.
Estas sábanas no saben dormir sin ti,
estos dedos no saben tocar otros que los tuyos.
Esta lluvia cala en esta mazmorra,
con unos grilletes demasiado fuertes.
Te has ido,
martes, 8 de diciembre de 2015
domingo, 6 de diciembre de 2015
Ya no te quiero.
Te quiero, pero ya no te quiero.
Vibra menos mi interior al verte
y mi exterior no rompe el silencio.
Somos conscientes del daño hecho
y aceptamos la sentencia del verdugo.
Recogemos las tempestades que nos merecemos,
viajamos los pasajes de tormentas que nos tocan,
aceptamos la culpa como un amigo que abraza.
Dejamos que el pánico nos inunde con tus noticias
porque somos los herederos de esta tierra rota.
¿Cómo podríamos mirar este páramo,
pensando que no fue culpa nuestra?
Te quiero, pero ya no te quiero,
pues esta tierra está baldía de no verte,
pues en estos campos no crece la hierba,
porque te fuiste y no te dejé irte.
Podrían haber brotado de nuevo las plantas,
podrían haberse abierto nuevas flores,
el tiempo lo curará, pero no será el mismo:
el jardín que yo adoraba.
Te quiero, pero ya no te quiero.
Te quiero,
porque estas son tus tierras.
Pero ya no te quiero,
porque estoy plantando mis campos con sal.
Vibra menos mi interior al verte
y mi exterior no rompe el silencio.
Somos conscientes del daño hecho
y aceptamos la sentencia del verdugo.
Recogemos las tempestades que nos merecemos,
viajamos los pasajes de tormentas que nos tocan,
aceptamos la culpa como un amigo que abraza.
Dejamos que el pánico nos inunde con tus noticias
porque somos los herederos de esta tierra rota.
¿Cómo podríamos mirar este páramo,
pensando que no fue culpa nuestra?
Te quiero, pero ya no te quiero,
pues esta tierra está baldía de no verte,
pues en estos campos no crece la hierba,
porque te fuiste y no te dejé irte.
Podrían haber brotado de nuevo las plantas,
podrían haberse abierto nuevas flores,
el tiempo lo curará, pero no será el mismo:
el jardín que yo adoraba.
Te quiero, pero ya no te quiero.
Te quiero,
porque estas son tus tierras.
Pero ya no te quiero,
porque estoy plantando mis campos con sal.
miércoles, 2 de diciembre de 2015
Sin fuerzas.
Si pudiese enseñarte cómo de grande es mi amor,
te traería todas las olas que hay en el océano.
Si pudiese mostrarte cómo de fuerte es mi amor,
compondría todas las melodías del universo.
Si pudiese cambiar algo con la vida de mi amor,
haría que nunca se pudiese estar triste en esta tierra.
Si pudiese servir de algo la fuerza de mi amor,
haría que volviesen atrás las arenas del tiempo.
Si pudiese no herirte con las espinas de mi amor,
caminaría a tu lado hasta que se acabasen los pasos.
Si pudiese dejar de quererte con las hojas de mi amor,
haría crecer bien altos todos los bosques del mundo.
Si supiese qué hacer con la fuerza de mi amor,
te lo daría para quererte menos.
Cigarettes After Sex - Dreaming of you
te traería todas las olas que hay en el océano.
Si pudiese mostrarte cómo de fuerte es mi amor,
compondría todas las melodías del universo.
Si pudiese cambiar algo con la vida de mi amor,
haría que nunca se pudiese estar triste en esta tierra.
Si pudiese servir de algo la fuerza de mi amor,
haría que volviesen atrás las arenas del tiempo.
Si pudiese no herirte con las espinas de mi amor,
caminaría a tu lado hasta que se acabasen los pasos.
Si pudiese dejar de quererte con las hojas de mi amor,
haría crecer bien altos todos los bosques del mundo.
Si supiese qué hacer con la fuerza de mi amor,
te lo daría para quererte menos.
Cigarettes After Sex - Dreaming of you
sábado, 28 de noviembre de 2015
A tus ojos.
He mirado tus ojos desde todas las perspectivas.
Los he visto cubiertos de inexactitud por la distancia,
los he visto manteniendo dentro de ellos a dioses antiguos,
los he visto cubriéndose de hielo, sol y coñac.
He mirado tus ojos desde todas las estaciones.
Los he visto envueltos en miedo por la muerte,
los he visto sugiriendo silencios entretejidos,
los he visto empañados de tristeza y frío.
He mirado tus ojos desde los míos.
Me he visto contenido dentro de ellos,
me he visto herido y desgajado por ellos,
y me he visto sujetando la daga por ellos.
He mirado tus ojos desde el silencio de la noche y la cruz del día.
Los he visto felices, tristes, iracundos y negros.
Los he visto abiertos, delicados y acorazados.
Y no me hago a la idea de no volver a verlos.
Los he visto cubiertos de inexactitud por la distancia,
los he visto manteniendo dentro de ellos a dioses antiguos,
los he visto cubriéndose de hielo, sol y coñac.
He mirado tus ojos desde todas las estaciones.
Los he visto envueltos en miedo por la muerte,
los he visto sugiriendo silencios entretejidos,
los he visto empañados de tristeza y frío.
He mirado tus ojos desde los míos.
Me he visto contenido dentro de ellos,
me he visto herido y desgajado por ellos,
y me he visto sujetando la daga por ellos.
He mirado tus ojos desde el silencio de la noche y la cruz del día.
Los he visto felices, tristes, iracundos y negros.
Los he visto abiertos, delicados y acorazados.
Y no me hago a la idea de no volver a verlos.
jueves, 26 de noviembre de 2015
Al mal docente.
Sopor y pesadez llenan la palestra,
runas y jeroglíficos la pizarra;
el docente, con su canto de cigarra,
planta en el alumno la idea siniestra
de atizarle, a ver si calla, con la diestra;
y que cese, por fin, de dar la tabarra
con sus ideas de trueque y chatarra,
devolviéndoles la vida que secuestra.
Un ejército de voces carraspea:
a pesar del timbre, sin cesar, prosigue
el profesor su perpetua diarrea.
¡Calle ya y con su látigo no atosigue,
déjeles sobrevivir sin cefalea,
pues no escucharán por mucho que fustigue!
runas y jeroglíficos la pizarra;
el docente, con su canto de cigarra,
planta en el alumno la idea siniestra
de atizarle, a ver si calla, con la diestra;
y que cese, por fin, de dar la tabarra
con sus ideas de trueque y chatarra,
devolviéndoles la vida que secuestra.
Un ejército de voces carraspea:
a pesar del timbre, sin cesar, prosigue
el profesor su perpetua diarrea.
¡Calle ya y con su látigo no atosigue,
déjeles sobrevivir sin cefalea,
pues no escucharán por mucho que fustigue!
lunes, 23 de noviembre de 2015
La presa
Con la presa casi desbordada,
Saltando por encima las gotas
De crudo y pesado petróleo,
Desazón, traición, derrota,
Plasmándose como cáncer
En el papel de piel rota.
¿Qué pasaría si abriese
Esas compuertas de estopa;
Y completamente me inundasen
Los campos de mi piel y mi boca?
Me asomo al filo del tiempo
Hacia la inmensidad sola.
Medio yo se ha despegado:
Para mi corazón, rocas.
Saltando por encima las gotas
De crudo y pesado petróleo,
Desazón, traición, derrota,
Plasmándose como cáncer
En el papel de piel rota.
¿Qué pasaría si abriese
Esas compuertas de estopa;
Y completamente me inundasen
Los campos de mi piel y mi boca?
Me asomo al filo del tiempo
Hacia la inmensidad sola.
Medio yo se ha despegado:
Para mi corazón, rocas.
miércoles, 4 de noviembre de 2015
Pánico.
Cuando los caballos me golpean el pecho
desnudos como una pandilla de niños,
gritan rayando cristales anestésicos
y una niebla verde me nubla los ojos;
mil obreros me llenan de ruido denso,
sin parar, levantan muros a mi lado.
Un guante negro de acero me presiona,
empuja fuerte mi estómago hacia
arriba,
duerme entre mis costillas como una piedra
y gruñe cada vez que el aire entra en
mí.
Cuando el polvo despega sobre mi
espalda,
sombras de vacío me crecen en el
cuello,
se me oxida la lenta respiración
y se me llena la rápida de escombros.
Cuando mi cabeza se volatiliza,
venas y brazos se llenan de burbujas,mi cuerpo necesita desaparecer
y los hombros necesitan crecerse alas.
Cuando todo eso pasa,
hasta tú pareces fundirte en la escena,
difuminarte en la pantalla descalza,
ser sólo una sombra desnuda en la luna,
y venir otra vez con la voz partida,
cantándome con esta voz que no es tuya,
arañándome con los dedos ajenos,
expulsándome del Edén de marfil,
hasta que domo las bestias y vuelves a mí.
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