Cuando se levantan los muertos de Munchausen
los dramas cogen fuerza de tango
caen las estrellas de los cielos muertos
y las esquinas huelen a orín.
Se rompen los esquemas con la altura
y un saxofón rabioso canta a la sangre
los huesos del hielo rompen las aceras
renuncia entero a las palas de violencia
cuando se levantan los muertos de Munchausen.
cuando los muertos de Munchausen se levantan
huyen asustados los ferrocarriles
ríen sarnosos los perros con sorna
desaparecen los coches en sus bombas de humo
hacen presa los gatos con su silencio.
Nos pesan todos los muertos de Munchausen
nos bañamos todos en su sangre
comemos todos de su carroña
llenan nuestros huecos de culpa.
Cuando se levanten todos los muertos de Munchausen...
domingo, 30 de junio de 2013
lunes, 3 de junio de 2013
La ciudad de 3000 años.
Llévame padre a la ciudad de tres mil años. ¿Por qué no quieres volver? Quiero volver a pasear sus antiguas calles, perderme entre sus múltiples torreones, vivir su vida. Quiero conocer sus mujeres, jugar con sus niños, dormir sus calles, desaparecer en sus camas.
Padre, llévame a la ciudad de los atardeceres de trigo, llévame a la ciudad del mar. Padre, llévame a conocer el mar. A conocer el mar en sus ojos, a conocer dónde las aguas se vuelven sabias antes de mirar al océano. Llévame a donde me mire el viento, donde arrastre la arena entre mi pelo y rebusque entre las conchas que quedan en la playa con la marea baja. Padre, llévame a conocer el hielo, padre, llévame a recoger conchas a la costa, a donde haya lugar para sonreír al sol estival y no del infierno.
Padre tiempo, llévame a que conozca el mar en sus ojos, padre, llévame a perder el universo en un día, llévame a buscar una misiva en una botella, llévame a conocer su pelo, su pasado, su historia y su futuro. Padre, lléveme a ver el mar.
lunes, 27 de mayo de 2013
Desesperación.
Si su objetivo era que se desesperase, lo había conseguido. Allí estaba esperando en la barra del bar desde hacía ya una hora. La importancia de aquella cita le había estado nublando la visión y alegrándole la semana inimaginablemente, pero ahora el retraso estaba haciendo que crujiese su cerebro y su mente se retorciese dejando caer un jugo áspero y siniestro sobre la barra.
El tic tac del reloj era incesante, las palabras del camarero salían de la boca de éste sin parar también. El movimiento de las agujas producía un himno que tronaba en sus oídos. La boca del camarero movía los pesados vocablos que caían como libros sobre su cabeza, las gotas del rocío ya se derramaban por la botella que su mano sujetaba con ansia, con tensión.
Seguía sin aparecer. Esperaba como aparición fantasmal SU llegada por la puerta, como aparición divina, como avistamiento boreal. Seguía sin aparecer.
...
...
...
La rabia ya inundaba sus pulmones como un líquido oscuro y pegajoso. Su estómago se estrujaba bailando la danza macabra. Sus piernas habían decidido volatilizarse, y su corazón ya cada vez iba más rápido.
Las palabras del camarero estaban haciéndole odiar cada uno de los segundos que allí permanecía. Sin más dilación cogió su cartera, pagó su copa y se fue.
...
...
...
Minutos después ella llegó.
jueves, 23 de mayo de 2013
Eros.
En el candor de los ojos de estaño
se funde tu mirar caliente en tu deseo.
Se cuela tu alma por un instante
entre las fisuras que hay entre mis dedos.
Y reaparece entre lunas y brillantes
el estertor del pecado en tu mente,
tus suspiros vertidos en sangre,
tu dulzor, en las líneas de mis manos,
tu hambre, mezclada con mi hambre.
Giras y vuelves, te defiendes,
con las uñas dibujas,
con tus dientes me reprendes.
En silencio me miras,
esperando el momento,
lujuria gira la llave del deseo.
Metes en mi maleta
cada beso de este ensueño
no vaya a ser que al despertarme
haya caído frío y muerto
en los pozos del silencio.
Ya reposa tu cuerpo en mi cuerpo,
tu mano en mi mano,
tu pecho en mi pecho.
ya cuento los minutos
acariciando tu oreja y tu pelo,
mirando al infinito del techo.
Ya el mundo se deshoja,
se va quitando el velo,
que cuando te fuiste dejaste
un fantasma sobre mi lecho,
un calor en mi memoria
y en mi cuarto, silencio.
se funde tu mirar caliente en tu deseo.
Se cuela tu alma por un instante
entre las fisuras que hay entre mis dedos.
Y reaparece entre lunas y brillantes
el estertor del pecado en tu mente,
tus suspiros vertidos en sangre,
tu dulzor, en las líneas de mis manos,
tu hambre, mezclada con mi hambre.
Giras y vuelves, te defiendes,
con las uñas dibujas,
con tus dientes me reprendes.
En silencio me miras,
esperando el momento,
lujuria gira la llave del deseo.
Metes en mi maleta
cada beso de este ensueño
no vaya a ser que al despertarme
haya caído frío y muerto
en los pozos del silencio.
Ya reposa tu cuerpo en mi cuerpo,
tu mano en mi mano,
tu pecho en mi pecho.
ya cuento los minutos
acariciando tu oreja y tu pelo,
mirando al infinito del techo.
Ya el mundo se deshoja,
se va quitando el velo,
que cuando te fuiste dejaste
un fantasma sobre mi lecho,
un calor en mi memoria
y en mi cuarto, silencio.
lunes, 20 de mayo de 2013
Alma.
Un día se levantó y la vio allí sentada en su habitación y se dio cuenta de que no le valía para nada. Su alma. Reposaba sobre una silla, tácita, con cara de aburrimiento. No la necesitaba. No le valía para ese trabajo, es más le molestaba con sus continuos lamentos y con sus constantes distracciones, que si ese perro que pasaba por la calle, que si ese arco-iris que se dibujaba en el cielo, etc.
A veces le dolía el alma, sobre todo si bebía. Al beber se encogía ésta, se volvía llorosa. En algunos amaneceres se embargaba de una sensación un tanto extraña, al atardecer, si paseaban en el coche sentía la imperiosa necesidad de mirar la molesta luz del ocaso. Paseaba sin paraguas en los días de lluvia y luego tenía que limpiarle la ropa y arroparla mientras tiritaba empapada. A veces quería robarle un beso a las mujeres que pasaban por delante de ella, incluso algún día llegó a hacerlo. Jamás pasó más vergüenza en su vida. Tuvo que reprender a su alma, y no le dejó ver el amanecer, ni dormir hasta tarde, ni lamer la tapa de los yogures...
No le servía para nada, el alma. Era un incordio. Es más, mejor si se deshacía de ella. Le molestaba, le molestaba en su trabajo, se empeñaba en llegar tarde y comprar flores, en conclusión, era una mariconada de alma. Empalagosa. Desdeñable, despreciable. Tonta como una preadolescente fanática de su cantante favorito. Era una acólita de la belleza. Y así, se decidió a venderla.
Un alma es algo valioso, aunque no comprendía por qué, pero era algo valioso, alguien pagaría bien por ella. No sabía por qué todo el mundo le tenía tanta estima a ese OBJETO inservible. ¿Por qué podría venderla? ¿Una capacidad impresionante para tocar la guitarra y ser una estrella del rock? No, para eso se necesitaba alma. ¿La cualidad innata para escribir como los dioses? No, un alma es necesaria para ello.... Conseguir cualquier mujer que se pusieses a su paso no era una opción, el sexo sin alma acababa perdiendo la gracia.
Ya está, la vendería por un segundo cerebro, más inteligencia, si fuese más inteligente sabría suplir la carencia de alma para el resto de la humanidad, y así se haría muy muy rico y ya no necesitaría su alma nunca nunca más.
Si hubiese tenido alma cuando vendió su alma habría sentido un hueco terrible en su interior. Pero no, no sintió nada, excepto unas ganas terribles de emprender un negocio e invertir su dinero. De conseguir más y cada vez más. Poseer.
Si hubiese tenido alma hubiese sentido cómo alcanzaba los límites de sí mismo. Si hubiese tenido alma se habría dado cuenta de los errores que cometía, si hubiese tenido alma no hubiese gastado lo que iba consiguiendo. Si hubiese tenido alma, no se habría quedado solo.
No le servía para nada, el alma. Era un incordio. Es más, mejor si se deshacía de ella. Le molestaba, le molestaba en su trabajo, se empeñaba en llegar tarde y comprar flores, en conclusión, era una mariconada de alma. Empalagosa. Desdeñable, despreciable. Tonta como una preadolescente fanática de su cantante favorito. Era una acólita de la belleza. Y así, se decidió a venderla.
Un alma es algo valioso, aunque no comprendía por qué, pero era algo valioso, alguien pagaría bien por ella. No sabía por qué todo el mundo le tenía tanta estima a ese OBJETO inservible. ¿Por qué podría venderla? ¿Una capacidad impresionante para tocar la guitarra y ser una estrella del rock? No, para eso se necesitaba alma. ¿La cualidad innata para escribir como los dioses? No, un alma es necesaria para ello.... Conseguir cualquier mujer que se pusieses a su paso no era una opción, el sexo sin alma acababa perdiendo la gracia.
Ya está, la vendería por un segundo cerebro, más inteligencia, si fuese más inteligente sabría suplir la carencia de alma para el resto de la humanidad, y así se haría muy muy rico y ya no necesitaría su alma nunca nunca más.
Si hubiese tenido alma cuando vendió su alma habría sentido un hueco terrible en su interior. Pero no, no sintió nada, excepto unas ganas terribles de emprender un negocio e invertir su dinero. De conseguir más y cada vez más. Poseer.
Si hubiese tenido alma hubiese sentido cómo alcanzaba los límites de sí mismo. Si hubiese tenido alma se habría dado cuenta de los errores que cometía, si hubiese tenido alma no hubiese gastado lo que iba consiguiendo. Si hubiese tenido alma, no se habría quedado solo.
viernes, 17 de mayo de 2013
Rosa, rosae.
Hay una simple rosa,
sólo una rosa en un banco,
y una lágrima en un charco,
¡una lágrima tan hermosa!
que cuando fui a lamerla,
y a beber el lamento de tus labios...
Cuando fui a drenar el estío,
el viento consiguió secarla.
Cuando, el viento traidor
se llevó la que era mía,
la que rodaba por mi mejilla,
cuando brotó el calor...
También se había llevado
sólo una rosa en un banco,
y una lágrima en un charco,
¡una lágrima tan hermosa!
que cuando fui a lamerla,
y a beber el lamento de tus labios...
Cuando fui a drenar el estío,
el viento consiguió secarla.
Cuando, el viento traidor
se llevó la que era mía,
la que rodaba por mi mejilla,
cuando brotó el calor...
También se había llevado
el viento cruel tus finos labios.
Y allí quedé.
Y allí quedé.
Sentado en
un banco.
Mirando una rosa del color más frío.
Mirando de lejos... una lágrima en un charco.
Mirando una rosa del color más frío.
Mirando de lejos... una lágrima en un charco.
lunes, 13 de mayo de 2013
Radio dreams.
Hace 32 años que el apocalipsis se desató. Siempre nos contaron que la guerra fría iba en declive hasta que surgió el conflicto entre la Unión Soviética y los Estados Unidos. Ese conflicto provocado por el lanzamiento de misiles en el mar del báltico desde Bélgica. Todo eso desató la guerra que apareció en el norte de África y Oriente Próximo, todos contra Israel. Guerras civiles por todos lados. La comunidad internacional tuvo que intervenir, el fin del imperialismo y las amistades entre ex-colonias y ex-metrópolis supuso la guerra en la que mi padre murió. Los noventa fueron una década convulsa, con escaladas de tensión. Hasta que llegó la calma. Y después otra vez la tensión, vivimos al borde del apocalipsis que ya ha empezado y que no parece terminar nunca.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)